Durante años, UPCN Buenos Aires fue una de las estructuras sindicales más importantes del empleo público en la provincia. Hoy, esa organización atraviesa una crisis profunda, sostenida en el tiempo, que ya no puede explicarse como errores aislados o problemas coyunturales. Lo que se vive en UPCN BA es el resultado directo de una conducción agotada, desconectada y sin proyecto.
La gestión de Fabiola Mosquera expresa con claridad un problema central: la ausencia total de visión estratégica. En un contexto donde el mundo del trabajo cambia, donde los afiliados demandan más servicios, más transparencia y más representación real, la conducción actual responde con silencio, verticalismo y parálisis.
El mayor daño no es político ni interno. El verdadero daño es hacia los trabajadores estatales bonaerenses, que hoy carecen de una conducción fuerte, moderna y legítima que los represente frente a un contexto económico cada vez más adverso.
Un sindicato débil no protege.
Un sindicato cerrado no representa.
Un sindicato sin proyecto no tiene futuro.
Conclusión
UPCN Buenos Aires necesita una discusión profunda, abierta y valiente. Seguir negando la realidad solo prolonga el deterioro. La conducción de Fabiola Mosquera ya mostró sus límites, y el costo de sostener este modelo lo pagan, todos los días, los afiliados.


